En el mundo, 700 millones de personas trabajan y viven cada día con menos de 3.20 dólares al día (unos 62 pesos). De ellos, 265 millones de personas lo hacen con menos de 1.90 dólares, es decir, son extremadamente pobres a pesar de tener un empleo, según ha publicado el periódico español El País.

La Organización Internacional del Trabajo ha informado lo anterior en un reporte sobre el Panorama social del trabajo en el mundo 2019. Las mujeres y los jóvenes son los más afectados por este problema. También por el desempleo, la desigualdad salarial y las menores posibilidades de acceder a formación.

Esta realidad es paradigmática de todo lo que queda por avanzar en materia laboral para cumplir las metas establecidas en el octavo de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030, entre ellas, que todo el mundo tenga un empleo decente en esa fecha.

Los progresos en este sentido y los que se prevé que se producirán al ritmo actual no son suficientes para conseguirlo.

El principal problema son las condiciones de trabajo deficientes, lo que resalta el papel central que desempeña el empleo decente y productivo para ayudar a las personas a salir de la pobreza», anotan los autores del informe.

«El modelo económico en el que nos hemos basado hasta la fecha está obsoleto. No garantiza que haya un salario de nivel aceptable para que los trabajadores lleven una vida digna. Al precarizar el empleo, se han minimizado las capacidades de negociación colectiva y ya no se tienen en cuenta los interesen de todos», dice el informe.

En 2018, la tasa global de desempleo se situó en el 5%, lo que corresponde al nivel anterior a la crisis», indica el documento de seguimiento de los ODS. Sin embargo, ni todos los trabajos creados son decentes, ni se reparten homogéneamente en las sociedades.

Por género, las mujeres salen mal paradas: el 5,4% de ellas no tenían empleo frente al 4,7% de los varones. Entre los jóvenes, esta disparidad es aún mayor. En 2018, un 30% de las jóvenes no tenían trabajo, ni asistían a la escuela y tampoco recibían formación profesional frente al 13% de los hombres de esas edades.

Un estudio a partir de los últimos datos disponibles de 62 países revela que el salario medio por hora de los hombres es un 12% más alto que el de las mujeres.

Las nuevas tecnologías son armas de doble filo: ofrecen oportunidades y empoderan a las personas. Sin embargo, la inteligencia artificial y la robótica tendrán importantes consecuencias para el futuro del trabajo», advirtió Xiaolan Fu, profesora y directora fundadora del Centro de Tecnología y Gestión para el Desarrollo.

Como consecuencia de las nuevas tecnologías desaparecerán determinados trabajos, pero surgirán otros.

Ahora sabemos que no basta con lo que hemos aprendido hasta la fecha. Tenemos que salvar el planeta para las generaciones futuras. Necesitamos una economía circular.

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