La acumulación de contagios del nuevo coronavirus no ha sido muy diferente en Nueva Zelanda, donde desde finales de marzo han sufrido un aumento pronunciado.

Lo que ha resultado sorprendente es la ralentización en la aparición de nuevos pacientes con la enfermedad (covid-19) y sobre todo el número de fallecimientos desde que inició la pandemia: solo uno.

Una explicación puede estar en que el gobierno liderado por la primera ministra Jacinda Ardern, quien ha tomado decisiones más agresivas que otros países desarrollados, como el confinamiento para toda su población durante un mes y el cierre total de fronteras.

Pero como los expertos señalan, las medidas se tomaron desde una etapa temprana, siguiendo la estrategia de «eliminación» de la enfermedad, en lugar de la «mitigación» que se aplica en muchos otros países una estrategia que viene a ser destruir la curva y no solo aplanarla.

Hasta este jueves, en Nueva Zelanda había 992 casos confirmados de covid-19. Fue el 28 de febrero cuando se detectó al primero.

El único fallecimiento -el de una anciana que contrajo el virus en el extranjero- ocurrió el pasado 29 de marzo.

La recuperación de casi 300 pacientes y solo un fallecimiento genera esperanzas de que la estrategia de «eliminación» esté funcionando es la disminución en la aparición de nuevos casos.

No me disculpo. Este es un momento sin precedentes», dijo la primera ministra Ardern al anunciar las órdenes a seguir, las cuales describió como «las más estrictas del mundo».

Por el contrario, la estrategia de «eliminación» de la curva «invierte en parte el orden al introducir medidas fuertes al comienzo» de la emergencia para evitar la introducción del virus.

«Este enfoque tiene fuerte atención en el control fronterizo y enfatiza el aislamiento de casos y la cuarentena de contactos para ‘eliminar’ las cadenas de transmisión», señalan.

Nueva Zelanda comenzó con la puesta en cuarentena de todos los viajeros que llegaban del extranjero el 15 de marzo. Para el 23 de marzo, la primera ministra anunció «la restricción más estricta a los movimientos en Nueva Zelanda en la historia moderna» al avanzar al nivel 4 de su plan de contingencia, que dura cuatro semanas.

Nadie puede salir de casa, excepto a comprar víveres o medicinas, o hacer ejercicio en los alrededores del hogar. Solo se permite el contacto en la «burbuja» del hogar y las autoridades constantemente informan cómo salir de forma segura.

«Ir fuerte y a tiempo le dio al gobierno y al sector de la salud tiempo para prepararse para lo peor, incluida la instalación de estaciones de prueba y tratamiento hospitalario», le dice a BBC Mundo la profesora Ella Henry, de la Universidad Tecnológica de Auckland (Nueva Zelanda).

«En general, los neozelandeses han cumplido y los casos aislados de malos comportamientos, reuniones ilegales, rompimiento del encierro y absoluta idiotez han sido señalados y avergonzados públicamente», explica Henry, quien ha estado aislada tres semanas.

«Sigue las reglas y QUÉDATE EN CASA. Actúa como si tú tuvieras covid-19. Esto salvará vidas», decía un mensaje del gobierno enviado el 25 de marzo a toda la población.

Una línea telefónica de la policía ha recibido cientos de denuncias de vecinos que señalan a quienes están incumpliendo las normas.

El propio ministro de Salud, David Clark, fue degradado de cargo tras haberse descubierto que estuvo con su familia en una playa unos días después de que el confinamiento ya había sido ordenado.

En condiciones normales, hubiera despedido al ministro de Salud. Lo que hizo está mal y no tiene excusas. Pero ahora mi prioridad es nuestra lucha colectiva contra el covid-19″, dijo la primera ministra en un comunicado.

Fuente: BBC,

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