Desde que se reportó el primer caso en África, el 14 de febrero, medios de comunicación en todo el mundo, expertos, gobiernos y hasta la Organización Mundial de la Salud (ONU) han pronosticado una «catástrofe» en el continente.

Aunque expertos advierten que todavía es muy pronto para cantar victoria, el «desastre inminente» que vaticinó John Nkengasong, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África, aún no ha ocurrido.

El continente africano ha reportado alrededor de 55,000 contagios.

Su relativamente baja cifra de muertos sorprende aún más: hasta el 8 de mayo, esta región del mundo había registrado poco más de 2,000 muertes, un saldo muy inferior al de otros continentes o incluso si se compara con una ciudad como Nueva York, que ya ha superado las 20,000 víctimas mortales.

Estos números impresionan más si se toma en cuenta que África es el segundo continente más poblado del mundo con sus 1,200 millones de habitantes.

Pero ¿qué se esconde detrás de la aparente resistencia del continente africano a la pandemia de coronavirus y por qué hay tan pocos casos reportados de covid-19?

Algunos expertos argumentan que la explicación a la presunta excepción en la que se ha convertido el continente es que los deficientes sistemas de salud locales no permiten hacer suficientes pruebas y detectar más infecciones por covid-19, debido principalmente a la carencia de recursos.

Pero otros aseguran que también influyen otros factores, que van desde elementos demográficos hasta la menor movilidad.

Aunque la pandemia de coronavirus es la crisis sanitaria más grave que nuestra generación ha vivido, está lejos de ser la primera. Especialmente en África, un continente que ha enfrentado fuertes epidemias de malaria, tuberculosis, cólera, VIH y ébola.

Todas estas enfermedades han cobrado vidas, pero también han obligado a la comunidad científica y médica africana a innovar.

«Tenemos países que han tomado medidas drásticas desde el principio y donde el número de casos sigue subiendo, sin embargo, hay otros que aún siguen en negación y no están implementando medidas para prevenir la propagación de la enfermedad, como Tanzania», dice la también corresponsal de la BBC en África.

En este mundo globalizado, este fue uno de los factores que impulsó la propagación del virus en Europa, donde grupos de jóvenes pasan fines de semana en diferentes ciudades. Quizás en África, en este sentido, haya menos movilidad entre países», afirman especialistas.

Fuente: BBC

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