Desde los inicios de la pandemia del Covid-19 ha ido quedando claro que las personas más afectadas son aquellas que sobrepasan una cierta edad, o bien las que sufren de un padecimiento crónico, como la diabetes, enfermedades del sistema circulatorio o de las vías respiratorias.

Las estadísticas de muchos países asiáticos y europeos así lo revelan estudios publicados por el periódico El Universal.

De acuerdo con estudios estadísticos, el pico de decesos europeo aparece en el rango de edades de 80 a 89 años. Debajo de los 60 años de edad el porcentaje de decesos por grupo casi no rebasa el 10% en Alemania, Italia y Holanda.

De hecho, abajo de los 49 años, el porcentaje de decesos es mínimo. Sin embargo, la curva para México nos relata una historia diferente: la edad media de los fallecidos es de 59 años y el porcentaje de mortalidad es mayor que en países europeos hasta los 69 años de edad.

Pareciera que en México fallecen más jóvenes y personas de mediana edad, mientras en Europa mueren los más ancianos.

Hay diversas interpretaciones para explicar la diferencia entre la curva de decesos de México y la de otros países.

Se ha dicho que en México la población está debilitada por la prevalencia de la diabetes o por otras enfermedades. Sería esa diferencia del estado general de salud la que aclararía las discrepancias. Sin embargo, parece que esa explicación por si sola es insuficiente.

En México está muriendo gente que por su edad no debería tener un riesgo tan alto. Parece evidente que muchos pacientes están llegando tarde a los hospitales, incluso gente que por su edad no debería tener un riesgo tan alto.

La letalidad del Covid disminuye significativamente con un trato médico oportuno. Los diarios en México, sin embargo, están llenos de desgarradoras historias de pacientes que, aun exhibiendo síntomas, no han podido recibir una prueba del Covid y han sido enviados a su hogar hasta que se ponen graves.

Otra posible razón es que las desigualdades sociales en México son muy fuertes, y las personas de los grupos desprotegidos, ya sean jóvenes o viejos, tienden a vivir con sus familias en espacios muy reducidos y con poco o nulo acceso al agua y los sistemas de salud. Además, viven al día y tienen que salir sin protección a buscar el sustento.

Esto hace que los niños, jóvenes y adultos de estos grupos sean particularmente vulnerables a la letalidad de la pandemia.

La curva de riesgo para México es muy preocupante. Según el estudio, el riesgo hasta los 79 años de edad es mayor que en otros países. El riesgo, por ejemplo, entre los 50-59 años de edad es cinco veces mayor en México que en Alemania. Pero el riesgo entre los 80-89 años de edad es de pronto menor en México.

Eso no se puede explicar con la deteriorada salud de los mexicanos, las desigualdades sociales, o el nivel de atención del sistema de salud.

El riesgo para personas mayores no aumenta en México casi exponencialmente a partir de los 70 años como sucede en otros países. Pareciera que hay un subregistro de datos, es decir, que tenemos aquí una descripción incompleta de lo que está sucediendo, es decir, los datos sobre la gente de más avanzada edad están posiblemente incompletos.

Ya Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la Ciudad de México, reconoció el 14 de mayo que en la Ciudad de México hay un subregistro de los decesos por el coronavirus.

Tan es así que formó un comité de expertos para reevaluar las actas recientes de defunción.

Independientemente de la reacción inicial de la Secretaría de Salud a los reportajes del 8 de mayo de los diarios New York Times y Wall Street Journal, los cuales cuestionaron las estadísticas mexicanas, ahora se está poniendo en claro que sí hay cosas que investigar.

En particular, el Financial Times encuentra que globalmente hay un posible subregistro de cerca del 60%.

¿Cuál será la realidad? Posiblemente nunca la sabremos, pero es claro que en México hasta los jóvenes se encuentran en grave riesgo y eso, eso no hay que perderlo de vista.

Fuente: BBC

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