Se abre de nuevo el debate entre las comunidades científicas respecto a la posibilidad de contagiarse con el nuevo coronavirus mediante partículas minúsculas que flotan en el aire, conocidas médicamente como aerosoles, y que pueden durar varias horas suspendidas.

Según la agencia France 24 después de diez meses de que el nuevo coronavirus empezara a propagarse a nivel global, aún se debate la idea sobre la transmisión aérea como una posible vía de contagio.

Las autoridades sanitarias de Estados Unidos que trabajan en los Centros de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos no descartan la contaminación a través del aire, por esta razón incluyeron este tipo de transmisión en sus guías sobre Covid-19.

Pero, hasta el momento, la Organización Mundial de la Salud no reconoce esta posibilidad.

Los expertos estadounidenses aseguran que este tipo de transmisión es más común en espacios cerrados y mal ventilados, por lo que recomiendan dejar circular el aire y usar mascarilla también al interior de los recintos.

Las precauciones para evitar el contagio por Covid-19 siguen siendo las mismas: distanciamiento físico, uso de mascarilla, lavado de manos y evitar lugares cerrados o con multitudes. Pero, con el anuncio de la CDC, el mundo se pregunta una vez más si hay que incrementar los cuidados o cambiar los comportamientos al estar en espacios cerrados.

A la decisión de la CDC se suma la publicación de una carta en la revista Science, en la que un grupo de científicos explica por qué es importante mantener los cuidados al aire libre, ya que pequeñas partículas cargadas del virus respiratorio, llamadas aerosoles y emitidas por una persona contagiada, pueden flotar en el aire por minutos o incluso horas.

“Existe una evidencia abrumadora de que la inhalación del coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo severo  representa una ruta de transmisión importante para la enfermedad por Covid-19.

Los virus en aerosoles pueden permanecer suspendidos en el aire durante varios segundos a horas, como el humo, y ser inhalados. Están muy concentrados cerca de una persona infectada, por lo que pueden infectar más fácilmente en las proximidades.

Los aerosoles que contienen virus infecciosos también pueden viajar más de dos metros y acumularse en el aire interior mal ventilado, lo que lleva a eventos de superpropagación”, indica la publicación.

La carta de los miembros de la comunidad científica y médica concluye con una petición a los funcionarios de salud publica del mundo de publicar guías sobre la importancia de “trasladar las actividades al aire libre, mejorar el aire interior mediante ventilación y filtración y mejorar la protección para los trabajadores de alto riesgo”.

Según Carlos Eduardo Pérez, infectólogo de la Universidad Nacional de Colombia, «debemos tener en cuenta que hay dos formas de transmisión aérea: la que es a través de gotas que se sostienen en el aire y viajan máximo a dos metros de distancia, y los aerosoles que son partículas mucho más pequeñas, de hasta cinco micras de diámetro y se pueden sostener en el aire hasta por tres horas».

Pérez afirma que, si los espacios cerrados son bien ventilados, «hay menos probabilidades de transmisión del virus» y el riesgo también baja si la persona está en espacios abiertos, donde las gotas o aerosoles no van a causar la infección.

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