Seguro que ha oído hablar de la ‘dieta sin gluten’ y que conoce a alguien que la sigue.

Probablemente se haya preguntado qué es el gluten, por qué dejar de comerlo y si sería interesante seguir esta dieta sin saber muy bien en qué consiste. Intentaremos, brevemente, ayudarle a resolver estas dudas.

Para comenzar recordaremos qué es el gluten. Se trata de una fracción proteica de algunos cereales, entre otros: trigo, cebada, centeno, avena, espelta, triticale y kamut.

Hay personas que tienen una enfermedad relacionada con el consumo de gluten. Algunos son alérgicos o sensibles al gluten y otros, la mayoría, son celíacos. La celiaquía es la enfermedad de base autoinmune más frecuente entre la población. Además, es multisistémica y no solo digestiva, como se creía hasta hace poco.

No hay vacunas, fármacos, ni cura para esta enfermedad, por lo que no existe ninguna duda en la comunidad científica de que las personas celíacas deben seguir una dieta sin gluten estricta y de por vida, sin transgresiones, ya que es el único tratamiento con el que cuentan.

Sin embargo, actualmente hay un porcentaje alarmante de población que siguen esta dieta sin ninguna justificación. A veces sucede simplemente porque en la familia hay algún miembro con dicha enfermedad y hacen extensiva la dieta a todos. Sin embargo, en otras ocasiones se da por el auge del etiquetado “gluten free” iniciado en Estados Unidos y ya extendido a otros muchos países como México.

Esta tendencia comenzó entre personajes famosos que promovían el “gluten free” como una opción más saludable, hipocalórica, solución para diversas patologías… Todo ello sin base científica. Esto ha llevado a la industria alimentaria a etiquetar los alimentos como “sin gluten”, aunque nunca lo haya tenido ni pueda incorporarse en su procesado, como es el caso de la leche o los huevos.

Se etiqueta como un extra que puede llegar a encarecerlo. No queda claro si es para facilitar la vida al colectivo con alergias, intolerancias o enfermedad celiaca o es una estrategia de marketing.

Está claro que la industria alimentaria impulsa este fenómeno social que ha llevado a que el consumo de productos sin gluten sea muy superior al estimado para los celíacos diagnosticados.

El gluten no es un tóxico y se puede seguir una dieta sana consumiéndolo. No hay evidencias científicas que respalden el consumo de dieta sin gluten como una opción más saludable entre la población general y, desde luego, ‘sin gluten’ no es equivalente a ‘bajo en calorías’.

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