Todos sabemos que el cuerpo de una mujer atraviesa por muchos cambios físicos durante el embarazo y después de dar a luz. Pero lo que no es tan conocido es que tener un hijo también modifica la estructura del cerebro.

Incluso se ha descubierto que quienes son madres o padres sin gestar van desarrollando cambios en sus cerebros como consecuencia de cuidar de sus hijos.

Esto es lo que ha revelado una investigación realizada por la periodista científica de la agencia inglesa de noticias BBC, Melissa Hogenboom, quien entrevistó a un grupo de expertas que se dedican a estudiar cómo tener hijos afecta el cerebro.

Las científicas y otros expertos han logrado identificar en qué regiones del cerebro se da el crecimiento estructural relacionado con la maternidad.

Una es en las áreas que tienen que ver con el llamado circuito de recompensa, que involucra a la corteza prefrontal y otras secciones más pequeñas en el centro del cerebro.

Estos cambios hacen que las mujeres se sientan muy motivadas a responder al llamado de sus bebés, y que sientan felicidad cuando sus pequeños sonríen.

También hay modificaciones en las zonas cerebrales relacionadas con la regulación emocional, como la amígdala y la corteza cingulada anterior, que permiten a la madre regular su propia angustia ante el llanto del bebé.

Y hay otro cambio en la región de la corteza prefrontal que afecta la capacidad de aprender y tomar decisiones, y que ayuda a que la madre elija cuál es la respuesta más apropiada.

Por otra parte, se producen modificaciones en seis regiones diferentes relacionadas con la empatía, que ayudan a las madres a entender qué pueden estar sintiendo sus bebés.

Y por último, todas las zonas del cerebro relacionadas con los sentidos se realzan -el olfato, el gusto, el tacto, la audición y la visión- para ayudar a las madres a interactuar con sus recién nacidos.

Estudiar los cambios de largo plazo que deja la maternidad en el cerebro de las mujeres llevó a un descubrimiento inesperado.

Una investigación realizada por la doctora Ann-Marie De Lange, del Hospital Universitario de Lausana, en Suiza y su equipo mostró que las mujeres que habían dado a luz a varios hijos tenían cerebros que parecían «más jóvenes» que los de sus pares de la misma edad.

«Las mujeres que habían dado a luz a varios hijos exhibían menos cambios cerebrales que los que solemos ver cuando envejecemos, como la atrofia de la materia gris o la disminución de la materia blanca», señala De Lange.

«Esto podría indicar que tener hijos a una edad más joven podría potencialmente tener un efecto protector sobre el cerebro a medida que envejecemos», afirma.

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