En los tacos al pastor, en el pozole o con el tequila: cualquiera que haya comido o bebido en México sabe que el limón es mucho más que un simple acompañamiento.

Sin embargo, su precio se ha disparado tanto, especialmente en los últimos dos meses, que contar con este sabor fundamental para tantos platillos está siendo cada vez más difícil para los consumidores.

«Para la comunidad mexicana es imposible prescindir del limón», asegura Alejandro Pichardo, vendedor en una frutería de la colonia Roma en Ciudad de México donde el kilo de limón cuesta 85 pesos.

La agencia británica de noticias BBC ha publicado en su portal la información de los elevados precios del limón en México.

Luis, quien regenta el puesto de tacos en la Ciudad de México desde hace una década, sabe que en otros lugares se está limitando el uso de limón para los compradores.

También que en otros puestos se ha aumentado el precio de los tacos por el coste actual de esta fruta afecta la inseguridad en entidades de tanta producción limonera como Michoacán, donde algunos agricultores abandonaron sus producciones ante las amenazas y extorsión del crimen organizado.

«Estos grupos condicionan qué día se corta (el limón), hacen que el productor les venda a los precios que ellos marcan e incluso se van adueñando de los terrenos. Primero se sirven y luego dejan que la gente trabaje, casi parecen terratenientes», le dice a BBC Mundo el párroco del municipio michoacano de Aguililla, Gilberto Vergara.

Desde esta localidad asediada desde hace años por pugnas entre carteles, el religioso cuenta cómo estos grupos pedían dinero a los agricultores a cambio de dejarles sacar sus productos del pueblo o directamente impedían la salida de camiones cargados de limones mediante el bloqueo de la principal carretera.

Dada su posición entre los principales exportadores de limones, podría pensarse que la venta de cítricos fuera de México influyó también en la poca oferta existente dentro del país.

«Pese a que el consumo anual de limón en México es de 15.1 kilos per cápita, muy por encima por ejemplo de los 8.1 kilos de aguacate, queda una cantidad destinada al consumo local que satisface la demanda», afirma Kathia Ramos, directora de la licenciatura en Finanzas del Tec de Monterrey.

«Pero es importante recordar que gran parte de lo que se produce está destinado a la exportación porque está mejor pagado en el extranjero. Es algo muy similar a lo que ocurre con el aguacate en Estados Unidos, por el que ofrecen mejor precio. Podemos ver lo mismo con el limón», le dice a BBC Mundo.

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