A medida que aumentan las temperaturas de los océanos, estas fascinantes criaturas tienen dificultades para reproducirse de forma natural. ¿Podrían las granjas de pulpos facilitar su supervivencia?

Con tres corazones, ocho brazos y altos niveles de inteligencia, los pulpos son, sin duda, criaturas fascinantes. Son capaces de escurrirse por los espacios más estrechos y cambiar el color y la textura de su piel a voluntad.

También son un manjar popular en muchas regiones del planeta, ya sea en sushi, fritos o servidos en su propia tinta. En todo el mundo, se consumen 420.000 toneladas de pulpo al año, y esta tendencia está aumentando.

Sin embargo, la cría de pulpos en cautividad es difícil, en comparación con especies como el camarón o el salmón. Por eso, el pulpo que llega a nuestros platos se captura en la naturaleza y algunas regiones de Asia ya se consideran sobreexplotadas.

El mayor exportador y productor de pulpo del mundo es México, donde todavía hay ejemplares suficientes en libertad.

Sin embargo, las investigaciones realizadas en el puerto de Sisal, en Yucatán, demuestran que los pulpos son extremadamente sensibles a las fluctuaciones de temperatura y no ponen huevos si el agua está demasiado caliente.

Esto puede convertirse en un grave problema a medida que siguen aumentado las temperaturas de los océanos, como consecuencia del cambio climático.

En la UNAM, el biólogo Carlos Rosas Vázquez lleva más de veinte años investigando las condiciones de vida óptimas de los pulpos. A lo largo de los años, Rosas Vázquez y su equipo han conseguido diseñar un alimento específico para el pulpo, así como optimizar las condiciones de luz y temperatura del agua. Asimismo, han creado una pequeña estación de cría.

Los conocimientos científicos obtenidos en este proceso también son útiles para los pescadores locales.

Así, mujeres de Yucatán y la UNAM crearon la cooperativa «Moluscos del Mayab», que emplea los conocimientos universitarios en la gestión de una granja comercial de pulpos. Se espera que, si tienen éxito a gran escala, los pescadores puedan liberar octópodos de las granjas en el mar para reponer su número.

el proyecto «Engorda de pulpo ‘baby’ en cautiverio en Sisal» y la cooperativa «Moluscus del Mayab» recibió 4,000 dólares de la Iniciativa para la Financiación de la Biodiversidad apoyada por el Ministerio Federal de Medioambiente de Alemania.

El proyecto se ha extendido hasta diciembre de 2025.

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