Ordenar el escritorio, regar las plantas o doblar la ropa: estas tareas domésticas están lejos de ser el colmo del hedonismo. Sin embargo, a menudo me sorprendo anhelando el placer y comodidad de ese tipo de pequeñas tareas repetitivas.

Si estoy esperando una llamada telefónica importante, o no he podido escribir ni una palabra del artículo que debo entregar ya, inevitablemente reorganizaré mi colección de discos o limpiaré los papeles esparcidos por mi oficina, y me sentiré muy relajado.

Hasta en YouTube hay videos de gente haciendo sus tareas domésticas, con millones de visitas para los más populares.

Los psicólogos señalan que existen muchos mecanismos potenciales que podrían explicar el placer perfecto de pasar el rato ocupándose de tareas pequeñas y, posiblemente, hasta te alienten a hacerlo con más frecuencia.

Según un reportaje de la agencia BBC Mundo, a diferencia de otras actividades que distraen, como jugar juegos de computadora o ver televisión, las pequeñas tareas tienen la ventaja de ser proactivas y útiles, lo que aumenta nuestro «control percibido».

Idealmente, nos ocuparíamos directamente de la situación perturbadora en sí. Pero la investigación indica que podemos obtener una percepción de control a partir de actividades que tienen poco efecto en la situación que nos está molestando.

«No necesariamente tiene que alinearse con el control real, siempre que creamos o sintamos que tenemos el control», dice Stacey Bedwell, psicóloga del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia del King’s College de Londres.

El simple hecho de poder cambiar nuestro entorno puede crear una sensación de agencia que es beneficiosa, dice, lo que puede explicar por qué limpiar y organizar nuestros hogares puede ser tan terapéutico.

Un estudio clásico es el de la profesora Ellen Langer en la Universidad de Harvard y la profesora Judith Rodin en la Universidad de Yale.

Se llevó a cabo en un hogar de ancianos, donde los participantes se dividieron en dos grupos.

A los primeros se les permitió apropiarse de su habitación, acomodando los muebles como quisieran, y se les entregó una planta que debían cuidar ellos mismos

Al reducir la ansiedad, calmar las respuestas al estrés, aumentar la concentración y desencadenar la liberación de endorfinas, no es de extrañar que muchos nos dediquemos a las tareas del hogar tan pronto como nos enfrentamos a la incertidumbre.

Como todas las actividades, el alcance de estos beneficios estará influenciado por sus gustos personales y las asociaciones que vincule con las tareas.

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