Todos hemos escuchado a gente que dice que «correr te produce euforia» o que «es adictivo», pero a muchos nos resulta difícil amar el ejercicio. Algunos dirán incluso que lo odian, que es una pesadilla, o que solo pensar en ir al gimnasio les produce ansiedad.

¿Por qué algunos de nosotros odiamos el ejercicio? Y, ¿cómo superar eso para cosechar los beneficios de poner el cuerpo en movimiento?

Los humanos no evolucionamos para «hacer ejercicio». A lo largo de casi toda la historia humana, hubo escasez de comida y la actividad no era cuestión de opción. Durante milenios, los humanos tuvieron que moverse para encontrar comida y, una vez alimentados, descansaban para conservar energía, porque no sabían cuándo volverían a comer.

Según los fisiólogos, hay dos tipos principales de motivación: extrínseca e intrínseca. Esta última viene de adentro: el hacer algo por la recompensa o desafío personal que significa. Puedes aumentar tu motivación intrínseca identificando por qué el ejercicio es importante para ti.

Aquí van nuestras 10 recomendaciones:

1.-Identifica tu «por qué»: ¿quieres hacer ejercicio por tu salud? ¿Por tus hijos? ¿Por cómo te hace sentir?

2.Coordina una cita con alguien para hacer ejercicio juntos a solas.

3. Recompénsate: comprando una nueva prenda o zapatillas con las que te guste hacer ejercicio.

4.Consigue un monitor de actividad:

5.Haz ejercicio a la misma hora del día: para que se vuelva un hábito.

6. Realiza actividades que disfrutes:

7.Empieza lentamente:

8. Escuchar música animada mejora el estado de ánimo: y reduce la percepción del esfuerzo.

9.Saca a tu perro a una larga caminata:

10.Haz un compromiso financiero: la teoría de comportamiento económico reconoce que los humanos están motivados por la aversión a la perdida.

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