El Instituto Nacional de Antropología e Historia anunció una nueva exploración de la zona subterránea de la Gran Plaza de Chichén Itzá que tiene como objetivo investigar etapas constructivas previas, muros de piedra, entierros humanos, cavidades, drenajes antiguos, caminos e incluso cauces de agua.
Se prevé que el análisis podría arrojar nuevos datos acerca de los flujos subterráneos que surtían de líquido a la construcción.
Al respecto de los pronósticos, los arqueólogos Denisse Argote Espino y Pedro López García, coordinadores del proyecto, dijeron: “Un flujo de agua tiene una conductividad mucho mayor que una estructura, que rocas consolidadas o el propio karst del suelo peninsular, por lo cual será claro si estamos frente a un flujo hídrico.”
Se trata de un estudio no intrusivo en que se están empleando equipos GPR de penetración terrestre para la exploración de la plaza desde la superficie. Las herramientas que envían ondas electromagnéticas desde una o dos antenas, permiten utilizar una técnica de gran exactitud y eficacia.
Esto se debe a que los pulsos electromagnéticos tienen la capacidad de establecer conexión con objetos en el subsuelo. Además, existe una forma de calcular la profundidad a la que se encuentran enterrados los artículos localizados al tomar en cuenta el tiempo que tarda en regresar la onda y la velocidad a la que viaja por el área subterránea.
La Gran Plaza de Chichén Itzá, zona que está siendo explorada, se caracteriza por haber sido el eje donde se conjuntaba la vida ritual con la política y también por concentrar gran parte de los edificios principales de la antigua ciudad maya, tales como: El Castillo, el Juego de Pelota y el Templo de los Guerrero
El Castillo fue estudiado anteriormente por el INAH y la UNAM, en un proyecto que permitió probar la existencia de una segunda subestructura y de un cenote localizado bajo la construcción.
En ese sentido, se prevé que la actual investigación arqueológica en el subsuelo de la Gran Plaza dé resultados similares, que ayuden a ampliar el conocimiento sobre la manera en que estaba organizada la urbe maya.
Cabe señalar, que recientemente han sido descubiertos miles de vestigios pertenecientes a la zona arqueológica de Yucatán. Esto durante la construcción de la ruta del Tren Maya, donde el INAH ha registrado más de 23 mil bienes y 129 entierros humanos. Hasta el momento han sido encontrados fragmentos arquitectónicos, vasijas, metates y restos humanos acompañados de ofrendas.