La educación tradicional se centra en suprimir comportamientos negativos, La educación positiva se basa en las fortalezas, todas las personas tenemos fortalezas distintivas que empleamos para lograr nuestras metas, señala la especialista Alma Servín en un artículo publicado en el portal del periódico “El Economista”.
De acuerdo con la iformación, Luis Gutiérrez Aladro, Vicerrector Académico de Tecmilenio dijo que trabajar en potenciar las fortalezas de los estudiantes en las aulas desde el día uno que llegan a las escuelas es esencial para lograr desarrollar de mejor manera sus habilidades y competencias, y de esta manera obtener mejores resultados en el futuro.
Añade el entrevistado que es diferente que abordemos las clases desde la manera tradicional donde el profesor dice: esta materia es muy difícil y no la van a pasar o solo pasan los mejores, a cuando se trabaja con educación positiva trabajas desde la mentalidad de crecimiento.
Es así como esta mentalidad de crecimiento dice que todos somos capaces de hacer cualquier proyecto, si bien algunos necesitamos mayor esfuerzo porque nuestras fortalezas van por otro lado, pero con la mentalidad de que sí podemos desarrollar esos proyectos.
Asimismo, señaló que las universidades que ya están trabajando con este tipo de programas, es necesario que el profesor también esté capacitado para desarrollar estos enfoques y reconocer cuáles son las fortalezas de sus alumnos.
De acuerdo con Tecmilenio implementar el bienestar en la escuela favorece el aprendizaje, ya que si desde pequeños los niños entran en contacto con actividades que les ayudan a conocer y expresar sus emociones, aprenden a establecer buenas relaciones, conocen sus fortalezas y establecen metas.
Las investigaciones han mostrado que las escuelas que tienen un modelo de bienestar alcanzan sus metas académicas meses antes que las escuelas que siguen un modelo tradicional, por lo que apostar por la educación positiva tiene además buenos resultados en el rendimiento escolar.
El vicerrector de Profesional de Tecmilenio consideró que la felicidad es una competencia, ya que se puede aprender a ser feliz, pasando por las etapas que tienen las competencias, como el recuerdo, la comprensión y el análisis de lo que facilita vivir con bienestar, la repetición de acciones que apoyan una vida buena, la creación de estrategias y, finalmente, la transferencia de estas habilidades a otras personas.
Finalmente considera que usar la palabra «todavía» ayuda a reforzar la mentalidad de crecimiento. Las etiquetas y sentencias como «no sabes, no eres bueno», expresan una mentalidad fija, que dificultan el desarrollo de la persona. Podemos cambiar esas frases deterministas con ayuda de la palabra todavía: «no sabes todavía» o «no eres bueno todavía», por ejemplo, expresan un proceso en el que hay oportunidades de mejora y una mentalidad de crecimiento.

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